viernes, 21 de octubre de 2016

Isidoro Gómez Montenegro-México/Octubre de 2016



Amanecemos…

La luz se agolpa en sobresaltos.
Te desnudas arqueada,
sabes que tu hermosura;
es mi delirio.
Beso tus colores con ahínco,
con sabor melodioso
en cóncavo vaso.
Se adelgaza el aire
en el crepúsculo matinal
de la vida.
Sobre tejas consteladas,
estrellas anadrio y
peces voladores.
Fandango de falenas
arden en mi corazón.
El polen de las mariposas
se desprende sin argumento.
Una página más,
otra nueva estación.
Se incendia la palabra
en suburbios de vida.
Hilo de tiempo y arena.
Aire azul destituido
ahíta por la tierra.
Bajo soplo profético
recorre el mundo.
Con sudor aguardo
de las crisálidas sus
primeros zumbidos.
El rumor de su aleteo.
Bajo los árboles
esparcidas estrellas errantes
gotea el tiempo.
Roto pabellón tiembla
al olvidar su raigambre.
Corre por mis venas
la memoria de tu voz.
Coleóptero… cantas
entre olas y notas,
en esta estación
dejas tu aroma.
La vastedad de la noche
se vuelve incensario
bajo tu pelo adormecido.
Al alba, tu sexo deslumbra.
El árbol deja caer sus hojas…
Rayo matutino cae a mi costado,
con él en los labios;
amanecemos.

  

No hay comentarios: