viernes, 21 de octubre de 2016

Agustín Rojas-Chile/Octubre de 2016



EL EMPAPELADOR


            Llega a su término 1963. Las Universidades, Institutos, Liceos y Colegios han concluido el período de exámenes y labores de fin de año. Docentes y alumnos se aprestan a salir de vacaciones luego de un largo y pesado año de labores.
            Juan Gatica, el joven nortino de “tomo y lomo”, siente una profunda vocación por los papeles, haciendo con ellos figuras de alto valor estético-cultural. Como barnizador está convencido que el olor a la piroxilina le motiva el arte. También de sus manos han salido preciosos tallados en madera, que sus primos, los “Z y Z”, lucen orgullosos en sus vitrinas de exposición.
            En el instituto de “Artes Manuales”, Juan, recibe su título de: “Maestro Tallador, Barnizador y Empapelador”. La práctica la realizó en la fábrica de muebles de los primos Sergio Zapita y Pedro Zora cuyo logo es: “Muebles Z – Z Ltda.” de gran prestigio a nivel nacional.
            Sin embargo, donde se siente realmente realizado, es como empapelador de casas, oficinas y donde se requiera la aplicación de su arte. Tiene gran prestigio por su responsabilidad, puntualidad en la ejecución, y entrega del trabajo comprometido.
            Han pasado los años y Juan sigue soltero, sólo dedicado a su trabajo. Una tarde en que se encuentra aplicando el engrudo en una pared, siente una fuerte descarga eléctrica en su cuerpo. Siente que éste se alarga, se alarga y de pronto una extraña fuerza lo plasma en el muro y lentamente se va esfumando hasta desaparecer sintetizado en el pegamento.
            Los primos Z – Z encuentran una nota que dice: “El arte es una dimensión desconocida. No me busquen. Estoy inmerso en el engrudo de esta pared.” Adiós para siempre. Soy feliz. Juan…



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