domingo, 22 de noviembre de 2009

José Mario Castro-Bolívar, Provincia de Buenos Aires, Argentina/Noviembre de 2009



RICOS

Y la máquina no paraba: Nos tomamos las manos; los ojos se nos inundaron de cielo.
Y la máquina no paraba: Nos besamos hasta el alma, hasta cavar nuestra flor en el pecho azul de la noche.
Y la máquina no paraba: Hicimos el amor o, como decía Cortázar, el amor nos hizo, con todo su amor.
Y la máquina no paraba: Acabamos luz; por fin fuimos nosotros habitándonos en el otro.
Y la máquina no paraba: Lloramos lágrimas de plata; por fin éramos ricos.
Y el tren paró: Justo al borde del olvido...

3 comentarios:

NORMA dijo...

Acabamos luz; por fin fuimos nosotros habitándonos en el otro...

Me gustó mucho.
Gracias
Norma Guerra

Anónimo dijo...

José Mario: una riqueza interna, donde la plata era brillo y sensaciones, no elementos para comerciar. Muy lindo. Un abrzo, Laura Beatriz Chiesa.

Anónimo dijo...

Y el chinito donoso no para, no para... ¡me saco el piluso de lana negra, Josecito!

Excelente poemo.

Abrazo y cuidate, pero no tanto, eh :)

Juanca.